La pandemia de la desigualdad
La pandemia de la desigualdad

La pandemia de la desigualdad

Muchas sociedades se caracterizan por una gran brecha social, marcada por la precariedad y la falta de oportunidades en un escenario de desigualdad global, que tiene efectos directos y perversos en la sanidad, la educación, la vivienda y el trabajo. La pandemia del coronavirus expone abiertamente la vulnerabilidad de las clases populares y trabajadoras de todo el mundo y golpea con más dureza allá donde el reparto de la riqueza es más desigual.

El aumento de la pobreza, del riesgo de exclusión social, de las desigualdades, del desempleo y de los salarios bajos son dinámicas que se han agravado con la Covid-19. Una crisis que ha dejado al descubierto los problemas estructurales de un sistema económico global donde las desigualdades son consecuencia directa de la concentración de la riqueza en pocas manos y del modelo neoliberal de gestión de los recursos. En este sentido, el informe “El virus de la desigualdad” de Oxfam Intermón denuncia que la pandemia pone contra las cuerdas la salud y la economía de los más precarios, y exacerba las desigualdades económicas, de género y raciales, a la vez que se alimenta de ellas.

Por otro lado, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) establece que el virus, además de ser una amenaza para la salud pública, afecta profundamente al mundo del trabajo a través de unas perturbaciones a nivel económico y social que ponen en peligro los medios de vida a largo plazo y el bienestar de millones de personas. Al respecto, el observatorio de la OIT sobre la Covid-19 y el mundo del trabajo, pone de manifiesto en su séptima edición una disminución generalizada de las horas de trabajo y de los ingresos, y prevé para 2021 una recuperación lenta, desigual e incierta, salvo que los planes de reconstrucción se apoyen con políticas públicas de recuperación centradas en las personas.

Otro informe concluyente es el “Impacto de la crisis de la Covid-19” de Cáritas Diocesana de Barcelona donde se establece que el contexto económico de crisis y de incertidumbre tiene unos impactos desiguales en la población, y en el cual las personas en situación de más vulnerabilidad están padeciendo las consecuencias de manera muy intensa. El informe concreta la mayor fragilidad económica y laboral de estas personas, así como los impactos en otras dimensiones de las condiciones de vida de los hogares tales como la alimentación, la vivienda, la brecha digital, la escolarización o la salud mental y psicoemocional.

Las políticas que producen y mantienen la pobreza, la precariedad y las desigualdades son el reparto no equitativo de la riqueza, una fiscalidad injusta, el fraude y la evasión fiscal, las desigualdades Norte/Sur y una demolición de la protección social con la aplicación durante décadas de recortes en el gasto social siguiendo los postulados neoliberales. Todo sumado a la crisis de la Covid-19 configura la globalización de una sociedad dual de pobres y ricos.

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